La gente del D.I.M. siempre ha estado en las buenas y en las malas y se ha hecho conocer en el ámbito mundial por su espíritu luchador, el mismo que identifica a los oriundos de esta región.
Durante todos estos años de amistad, de crecimiento entre amigos, de unión familiar, de luchas, de éxitos, de alegrías y tristezas se anidaron en el entorno citadino de la capital montañera lazos de hermandad entre muchos y cada uno de los integrantes de la Banda del Rey de Corazones.

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